Inauguración

1er. TALLER LATINOAMERICANO DE LONERGAN
Mtro. David Fernández Dávalos S.J., Rector de la UIA Puebla

Distinguidos miembros de la Mesa de Honor;
Queridos participantes en esta novísima red latinoamericana de estudiosos de Lonergan;
Amigas y amigos todos:

Agradezco mucho la oportunidad de inaugurar este 1er. Taller Latinoamericano de Lonergan, pero sobre todo el que lo hayan organizado y nos hayan permitido ser, a la UIAP, la sede del encuentro. Se trata de una iniciativa importante y valiosa para el pensamiento crítico latinoamericano y, por ello mismo, para nuestro sistema educativo.

Martín López Calva me platicaba que desde hace algo así como un año, se empezó, por iniciativa de Paco Galán, a tratar de generar acciones para construir una red y un movimiento de los académicos que estudiamos a Lonergan en Latinoamérica. La idea era hacer sinergia y abrir espacios de estudio conjunto, de retroalimentación y de divulgación del pensamiento del jesuita canadiense entre los que andaban dispersos, sobre todo en México y Colombia pero también en Chile y en Venezuela. Lo primero que hicieron fue armar y subir a la red una página web construida como iniciativa personal con apoyo de un diseñador externo y recursos particulares. Esta página ya está funcionando, y ustedes la conocen: www.lonerganlat.com.mx

La segunda idea –sigue diciendo Martín-, fue armar un taller latinoamericano que fuera una primera experiencia de encuentro y reflexión conjunta. Por las facilidades de nuestra ciudad, la universidad y el apoyo institucional, se definió que esta primera vez fuera en la Ibero Puebla.

Y hemos, pues, aquí, reunidos por iniciativa de hombres y mujeres inquietos y generosos que han querido profundizar en el pensamiento lonerganiano para comprender la cultura contemporánea, la cosmópolis, la educación.

Los temas que han elegido ahora para reflexionar son cruciales. Sin retórica alguna… ¿Cómo salir del largo ciclo de decadencia?; ¿cómo entender el constructivismo en la educación desde la perspectiva del Método Trascendental?; ¿cómo avanzar hacia una ciencia humana crítica?

Ustedes saben, son las preguntas las que nos conducen a filosofar. Lo dice Lonergan: “En el desenvolvimiento dialéctico para entender nuestro deseo de saber está la clave de nuestro desarrollo filosófico”.

Es, pues, nuestro deseo de comprender el mundo, de comprender también nuestra comprensión del mundo, lo que nos hace verdaderamente humanos. Y, sin traicionar a Lonergan, desde esta perspectiva puede entenderse también que no cualquier actividad es una actividad humana. Sólo en la medida en que exista una intencionalidad de transformación, será posible hablar de un hecho humano. Un hecho humano será tal si podemos ubicarlo en un proceso de transformación.

Ultimadamente, al reunirse ustedes estos días para hablar sobre Bernard Lonergan, saben que, en el fondo lo que importa no es tanto Lonergan en sí mismo, como el ser humano y la realidad, la posibilidad de que ésta y aquellos sean buenos, en sentido aristotélico. No serán ustedes como el hombre necio que mira al dedo cuando apunta al sol. Los pensadores son mediaciones. Hay especialistas en ellos que nos ayudan a comprenderlos y a entender los alcances de su pensamiento. Pero los pensadores mismos se sentirían traicionados si se les pusiera por delante del objeto que quisieron comprender. Marx, por ejemplo, siempre sostuvo que él no era marxista. El propio Bernard Lonergan lo dice también: “La palabra lonerganiano ha aparecido en los últimos días. En cierto sentido no hay algo así. Porque lo que estoy pidiendo a la gente es descubrir algo en ellos mismos y descubrirse a sí mismos”.

Lo que subsiste de los pensadores una vez que sucumben o que el olvido los recluye en un estante poco visitado, es su generosidad, su inteligencia inquisidora, sus finalidades trascendentes. Y esas, en Lonergan, son evidentes:

“Para saber lo que es verdaderamente bueno y para efectuarlo –dice en la Second Collection- es necesaria una auto-trascendencia que busca no el propio beneficio a costa del grupo, no el del grupo a costa de la humanidad, no el de la humanidad contemporánea a costa de la futura. La preocupación por el futuro, si no es sólo altisonante hipocresía, supone un logro moral poco usual. Es necesaria… una caridad heroica”. (Second Collection 115–16)

La búsqueda de una caridad heroica, generosa, solidaria, es lo que movió a Lonergan a reflexionar, a escribir, a enseñar. Es ese horizonte el que nos sigue llamando y retando.

Enhorabuena por esta iniciativa. Muchas gracias por realizarla entre nosotros. Bienvenidos y bienvenidas: esta es su casa. Hago votos por que su encuentro fecunde enormemente el pensamiento humanista, crítico y social de las instituciones de las que provienen y a cada uno de sus países.

Muchas gracias.

Puebla, Pue., 16 de junio 2011

Esta entrada fue publicada en Primer Taller Latinoamericano. Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.